La política y el pueblo, capturados por la violencia
Fuente: La República
Tras las denuncias lanzadas contra la candidatura de Keiko Fujimori y ante el mayoritario rechazo por parte de la ciudadanía, los defensores del fujimorismo han respondido apelando a la “memoria” y han criticado al movimiento antifujimorista por partir de una supuesta versión trastocada de la historia política de los años noventa. Según estos, Fujimori habría de ser considerado como un defensor de la paz social, baluarte del desarrollo económico y principal garante de la democracia ante la “dominación” de la izquierda/terrorismo durante los noventa[1]. De esta forma, muchos de los que conforman el movimiento antifujimorista habrían de ser considerados como inconscientes y poco enterados sobre la “verdadera” versión de los hechos. Al mismo tiempo, las prerrogativas de dicho movimiento serían débiles ya que muchos de los que lo conforman son jóvenes que difícilmente podrían haber vivido a plena conciencia la década de los noventa en el Perú[2].



